Chistes (XXI)
Dos antiguas amigas se encuentran por la calle y se empiezan a contar su vida:
-Ay, pues yo me casé con un arquitecto y tuve dos hijos, y la mayor [...], ¿y tú?
- Pues mira, yo no me he podido casar porque ningún hombre me quiere.
-¿Y eso?
- Pues tengo una enfermedad muy rara, y es que el chocho me huele a cebolla.
-¿Síiii? ¡Qué raro! Ah, pues tengo un conocido que es bombero y hace poco en un rescate perdió el sentido del olfato, ¡te lo voy a presentar ya verás qué bien!
Al cabo de un tiempo quedan el bombero y ella, salen a cenar, al cine, a tomar unas copas y al final de la noche se van a la cama. Cuando están en plena acción, él dice:
-Voy a bajar, relájate.
Y ella, confiada de su incapacidad, se deja hacer hasta que oye:
-¡Japuta, cómo te huele a cebolla!
Y ella:
-Pero, ¿no perdiste el olfato?
Y dice el bombero:
-¡¡¡Sí, pero me están llorando los ojos!!!

0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home