martes, 5 de octubre de 2010

Camino de Santiago (I)

"Se terminó lo bueno, se terminó sufrir"
Bajo esta antítesis tan característica, se resume lo que han sido 6 días espectaculares para cumplir el Camino de Santiago.
Se cree que el Camino nace en Roncesvalles (el francés), pero el peregrino dice que el camino sale desde la casa de cada uno, y el mío nace en mi casa despidiéndome de la familia, se desarrolla por el discurrir de la vertiente francesa del mismo con miles de personas a mi lado, centenares de ellos compartiendo techo para dormir y decenas de ellos para recordar; el camino muere en Santiago de Compostela donde sólo entré con dos personas, aislados del mundo que nos rodeaba, mis compañeros de viaje.

Día 1. Melgar de Yuso - El Burgo Ranero
Con 92km en las piernas y pasando del frío de la mañana al calor intenso del mediodía, logré recorrer esta distancia casi toda por caminos, excepto por donde no quedaba más remedio que circular por carretera bien fuese porque el camino estaba hecho un cristo o porque directamente no había más opción. Mi primera impresión fue que no había tanta gente como creía que iba a haber, y más siendo año Xacobeo. Seguramente ha surgido una especie de psicosis general y por eso en los albergues había sitio de sobra, o en los restaurantes daban de sí para conseguir un trato muy personal.
Consecuencia de coger caminos fue el encontrarme con bastantes obstáculos, como pasos continuados por el río Ucieza donde me tenía que bajar de la bicicleta o árboles caídos cruzando el camino, en definitiva que pasó de un camino "aceptable para un coche" a "una aventura para un caminante".
Pasado Carrión de los Condes me encontré con un italiano y una austriaca que estaban discutiendo cuál era el camino, y por hacer mi primer buen acto de fe, paré a ver qué les pasaba. Ellos discutiendo en alemán, el italiano y yo hablando en nuestros respectivos idiomas y la austriaca en inglés conmigo... menuda orgía lingüistica. De todo ello saqué en claro que la mujer, de unos 60 años, llevaba 33 días montada en la bicicleta con más de 3000km a sus espaldas (desde la puerta de su casa). El italiano por su parte, Luca, iba a su bola sin darse demasiada prisa.
-Arco del Triunfo de Sahagún (León)-

Ya llegado a Sahagún, después de que la mujer nos dejara tirados haciendo yo lo mismo con Luca, me encontré con dos valencianos majísimos, Javi y Mónica, con los cuales salvé la calzada romana que va desde Sahagún hasta El Burgo Ranero.
Ya en el albergue, atendido por dos hospitalarios voluntarios, Joaquín y Franco, todo han sido buenos gestos: ofrecerme agua fresca, recogerme la mochila y llevármela a mi cama, dar información del pueblo y de la zona así como siguientes etapas.
La nota más curiosa del viaje fue cuando estaba descansando a la sombra sentado en un banco y una señora de 72 años se me sentó al lado y me largó toda su vida: marido veterinario que no podía pinchar a los cerdos, hijos con carrera y una de ellas casada con un indio viviendo en EEUU, padres ricos, etc etc. Una hora de mi vida que bien podía haber sido una tarde en el sofá viendo "Sálvame diario".

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