San Isidro 2010
El verdadero montañero es el hombre que intenta nuevas ascensiones. No importa que tenga éxito o que fracase, encuentra su goce en la fantasía o en el juego de la lucha.
Empezando con una frase tan reveladora de por qué hay gente que cuando realmente disfruta de la vida nosotros pensamos que son unos inconscientes, tengo que confesar que me encanta esquiar. Y me encanta simplemente por eso, porque saboreo cada metro que asciendo en la montaña (bien sea en telesilla o en percha) y una vez llegado a la cima me recreo consiguiendo bajar a toda velocidad intentando movimientos que para mí son nuevos, acumulando una experiencia que luego pasará a ser parte de la intuición. A parte, no puedo imaginarme bajar derrotado la montaña si no es por cansancio.
Si a todo esto le añades buena compañía y un poco de desorden, se convierte en un finde perfecto. ¡Hay que repetir!



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