Si hace unos días hablábamos de cómo había que agarrarse en el metro con un documento gráfico (véase aquí), ahora podemos ver otra forma no menos correcta.
No sé si antes lo he dicho por aquí, pero a parte de que el cine no me llama mucho la atención -está bien para pasar un rato de aburrimiento en casa, pero no como una forma de diversión-, hay una película que me ha marcado de por vida. Gracias a un trastornado que llegó a casa después de una fiesta antes de tiempo y no tuvo otra cosa que hacer -por ejemplo dormir- que ponerse a ver la tele y encima La 2 de TVE, conocí la archiconocida película "Amanece que no es poco". Este sábado (sabadete tirorirorete...) hicieron una reposición de la misma en Versión Española, y suerte que me enteré de chiripa tras hacer un poco de ejercicio con el mando a distancia. Pues hoy a través de un comentario de facebook he descubierto que fue todo un éxito (noticia») y no es para menos; ese humor absurdo, a veces sin sentido y por supuesto difícil de captar, hecho únicamente para mentes muy abiertas que son capaces de reírse de todo y todos. Si no la habéis visto, por favor, echadle un vistazo. Es importante que se vea desde el principio hasta el final porque a trozos puede parecer una película sin guión, como una improvisación con palabras cultas para tapar esta carencia (cosa que no lo es). Una de mis frases preferidas de la peli: "Contigo Garcinuño la verdad que no se sabe qué hacer, lo mismo da que se te riegue que se te abone, te da por no brotar y no brotas".
El otro día paseando me encuentro con la situación en la que un crío de 5 años estaba con su madre y cerca un tío vestido de piolín. La madre insistía al niño "mira Dani, mira, piolín; ve a saludarlo" y el niño negando con la cabeza con cara de miedo. La madre volvía insistir tirando del brazo del niño, pero el niño no se movía paralizado por el miedo. Al final, el Piolín se acercó y le dijo a la madre: "déjelo señora, no pasa nada" y la madre "no, tiene que acostumbrarse". Pero, ¿acostumbrarse a qué? Metiéndome en la cabeza del crío, estaría tan asustado como él, porque acostumbrado a ver un piolín de tamaño estándar (véase 5cm o así), cuando ves un piolín de 1,80m lo primero que se te pasa por la cabeza es: "¿pero habéis visto el tamaño del piolín? Pues cuando venga el gato os vais a cagar"
Yo creo que nada como el autoaprendizaje porque, ¿cómo piensan hacerlo? Una opción sería grupos reducidos de 14 personas y un profesor, formando un círculo con las sillas que eso parece un rodamiento visto desde arriba. Además la ventaja que le veo es que si haces uso de una mala técnica siempre está el profesor/a para hacerte un ejemplo in-situ con tu propio cuerpo. La otra forma posible es online, con vídeos explicativos, en tu casa... que si entra tu madre le puedes decir: "joe mamáaa... que me estoy sacando una certificación ministerial... que seguro que si no lo hago ahora no puedo ser funcionario el día de mañana", y con todo esto ni tu madre ni tú estaríais avergonzados... es más, la madre alardearía delante de sus amigas: "pues mi hijo, ¡ay mi hijo!, ya va por la lección 20 (masturbación imaginativa profesional), y no veas lo bien que se sabe la lección, que la repite 4 veces al día sin parar eh, ¡sin parar!... ains, este año le veo motivado, fijo que esta asignatura la aprueba, ¡estoy más orgullosa, por fin se ha centrado!". Fuera las coñas, a ver cómo acepta la gente esta iniciativa poco propicia dentro de un tabú tan grande como es el sexo.