¡Qué dura es la vida del transeúnte, pero más dura es la del que tiene los viajes planificados y con compromisos!
En el capítulo anterior dejamos la historia justo cuando estuvimos con los amigos de Txomi y pasamos a esperar a los míos. Allí todos, en un banco, y de la docena y media que éramos sólo conocía a 4... pero dicen que "
cárceles y caminos, hacen amigos" así que a intentar pasar una noche estupenda (adelanto que fue sorprendentemente estupenda).
El plan era ir a una
sagardotegi, que para los no iniciados no es más que una nave en plan sidrería a la que va todo el mundo a hincharse a carne, tortilla de bacalao, queso con membrillo y nueces y por supuesto sidra. La misma, en un pueblo a un rato hablando de problemas de trabajo en el bus (psché... atención a la medida de tiempo que he hecho) y luego una cuesta bastante maja (que no la bajas a derecho si sales un poco mal de la sidrería).
La comida fue tal que esta:

No tiene mala pinta, ¿verdad? pues la verdad es que sabe mucho mejor :D Como digo, muchos culines de sidra, venga a levantarse uno que claro, tanto ir y venir se quedaba la comida fría y ya a la octava o así según arrancabas del sitio te costaba, ya no estabas tan fino como en la primera xD.
Definitivamente, todo el mundo que tenga oportunidad de ir a una, que lo haga. A mí me sorprendió gratamente y hay muy buen ambiente... aunque nunca sabes lo que te vas a encontrar y cómo vas a acabar, jeje. De hecho, al salir de la sidrería, nos encontramos con un camión hecho tanque, o un "tancamión"... no sé, una cosa rarísima de cuando las matrículas aún no tenían letra
Luego de camigo a Donosti para salir, previo paso por un garito antes de que saliese el bus que por cierto ligué con el camarero... Sí, como lo leéis, mi virilidad se quedó tomando unas sidriñas más y el camarero me invitó a una copa después de oírle (que no escucharle) cómo se sabe quién entiende de mezclas (y eso que le pedí un brugal + cola light con un chorrito más de brugal... lo de siempre). Debí caerle en gracia, ¡pero sin tocar!
Después sólo recuerdo un bamboleo en el bus y llegar a la una discoteca llamada "la Rotonda" en plena playa de la concha (sí sí, abajo, en la arena casi). Es una de estas de discriminación positiva digamos: chicas: libre, chicos: 20€. Vamos, que si tengo que entrar con un grupo de sólo tíos, me doy la vuelta, pero esta vez iba con un grupo nutrido de mujeres. Dentro pues las copas correspondientes porque no nos atrevimos a pedir más visto el precio de la entrada. Después un lapsus de tiempo de 1h y pico, para quien viere y entendiere, y luego a casa solo, en una ciudad extraña, donde no conocía nada más que la referencia de la playa... ¡miedo!
Llamo a nuestra anfitriona, teléfono apagado o fuera de cobertura. La musiquita inicial me erizó el vello cual trillo y mi siguiente comentario fue: "hoy me toca dormir en la calle".
Tranquilidad, machocastellano, tranquilidad... a ver... ¡coño, puedo llamar a Txomi! Un todo, dos tonos, tres tooooonosssss, lo cogen:
- Dime, palentino, qué quieres a estas horas- Tío, dime dónde coño está la casa donde has ido, que ando perdido.- Yo qué sé... estoy en una cama tapado, ¿algo más?- Tío, sal a la calle y mira a ver- Joder palentino... voy a ver, te llamo ahora.El tiempo se hacía laarrrgo pero tenía un inhibidor de preocupaciones a mi lado. De repente suena el teléfono.
- Vale, estoy en la calle, es la Txakurra kalea (evidentemente falsa), número 12. Te espero, no tardes- Tranquilo, que estoy a 5minutos... voy corriendo.- OkLlego al portal y veo a Txomi sentado en una especie de recibidor con la cabeza agachada, espatarrado... me ve y me dice:
- Joder, dábamos por hecho que no ibas a aparecer hoy por la noche.- Ya ves, siempre el viento acaba azotando en la dirección que menos te esperas.Cuando montamos en el ascensor y veo que pulsa el botón 1 noté un bajón... vamos, que casi me meo, y cuando llegamos al rellano y veo que está la puerta de casa abierta, ya es que me dio la risa total. Ahí intentando aguantarla y sin hablar mucho porque la gente estaba dormida, pero ver a un tío sonámbulo como guía hasta tu casa, eso no tiene precio. Luego te das cuenta de que la peña no estaba dormida, estaba estronquillada.
Fuimos a tientas con el supermóvil de Txomi alumbrando el suelo hasta el salón, logramos encender las luces, luego a la cocina a por agua (luces y vasos), más tarde al baño (luces y cisterna), en el baño buscando líquido para las lentillas, vuelta al salón "oye txomi que no hay líquido, ¿dónde está?" Se levanta, va al baño a tientas de nuevo, mira, miopía total, ve alcohol 96% y dice...
- "será esto".- No joder, no, no es eso, ¿qué quieres, que me queme los ojos?- Pues no sé. (Ole sus cojones)Vuelta a la cocina a dejar los dos vasos enooooooooooooormes que encontré de milagro después de dar veinte vueltas, con sus correspondientes "trinquiclinclinclin". A esta altura la peña sin despertarse, ni un suspiro, ni un murmullo... ¿estarán drogados? Es imposible que con este escándalo no se levanten ni a ver qué pasa... si es que les han podido robar y todo.
Vuelvo al salón, me quito la ropa (porque lo habíamos dejado todo en el coche, muy listos nosotros), voy a apagar la luz y no veo nada... "Txomi joder, enciende el móvil que no veo ni torta", y el Txomi dormido como una marmota hasta que conseguí despertarlo y que me lo encendiese. Vuelta de la marmota y ya no se despertó hasta el día siguiente. Mientras esa noche y antes de quedarme sopa, vi que el móvil tenía encendida la luz, vuelta a levantarme a por el dichoso móvil a ver cómo cojones se apaga. En este punto he de decir que tengo problemas, tengo un maravilloso móvil de tapa que no hace falta bloquearlo, y no sé cómo desbloquear estos otros... al final acabas tocando todo como siempre se ha hecho. Si Dios dijo: "hágase la luz" yo dije: "lo van a dar por el culo y que se agote la batería". Aunque esa fue la actitud, al final di con la tecla.
Luego durmiendo no sé por qué el sofá tenía sólo un cojín (bueno, sí lo sé, por una fuga de agua, jaja)... pues fui tan listo que tenía medio cuerpo sobre el cojín y el otro medio por ahí, desvalido, como inservible; y así me levanté, que sólo sentía medio cuerpo y "una caló" terrible.
Luego a eso de las 12h empezó a aparecer la gente, risas, incredulidad al contarles las peripecias, un salón que olía a humanidad, más risas, gente zampando pastelitos que muy generosamente había traído otra de las anfitrionas (no lo probé pero tenía una pinta estupenda), total, media docena de chicos/as riendo, aún medio dormidos, otros medio en bolas... ¡¿qué más se puede pedir?! Bueno sí, una ducha, por favor xD
Aclaración: Hay fotos de esa noche que bien valen arruinar una vida