domingo, 8 de marzo de 2009

Verdades como templos

Si las reconoces, al final tu vida será un poco más fácil.
  1. Los amigos van y vienen. He tenido muchos lugares de estudio, primero el pueblo, luego la capital durante el instituto, más tarde en la universidad y ahora el trabajo. Siempre he creído que estaría con ellos mucho tiempo y quizás no aproveché al máximo esas cañitas, esos trabajos en conjunto, en definitiva esas horas juntos. No te agobies si no tienes muchos amigos, hay millones de posibilidades y cientos de personas increíbles ahí fuera.
  2. No siempre conseguirás lo que quieres. Lo que quieres no va a estar disponible, o los amigos te abandonarán, la gente va a llegar tarde. No busques la felicidad en las posesiones materiales, y si las cosas no van por donde tú quieres, aprende a aceptarlas. No seas miserable en una vida tan corta.
  3. Hay gente que te quiere, pero otra que no. Ya seas una celebridad o una persona del montón, hay gente que no te quiere por la razón que sea -celos, hueles mal o simplemente no eres su tipo-. La cosa es que tú eres perfecto según eres ahora mismo, y si alguien habla de ti es su problema. No por eso hay que bajar la autoestima.
  4. Ninguna persona puede cambiar tu vida como tú eres capaz. La gente que te rodea sólo puede ser un mero impulsor hacia los grandes cambios que sólo dependen de ti. No esperes que los demás hagan algo por ti, puesto que no siempre van a estar ahí.
  5. Vas a fallar. Tengo bastantes blogs abiertos, webs sin terminar o que han fracasado, mis exámenes en mi época de estudiante no fueron perfectos, incluso suspendí alguna que otra vez, incluso algún fracaso amoroso a mis espaldas, pero son estos fracasos de los que realmente uno aprende (aunque los de los otros son una ventana a lo que te puede suceder). Hay que amarrarse a esos fallos para emprender el camino hacia el éxito.
  6. La lluvia puede cancelar un concierto. Dispuesto a ir a la playa y se pone a llover (en el norte, por supuesto), vas al extremúsika y se pone a diluviar, quedas con unos amigos y te llaman de urgencia. Estos y muchos más sucesos pueden ocurrir. No puedes controlar ciertas cosas, pero puedes aprender a reaccionar ante ellas en un futuro.
  7. Quizás no haya un mañana. "Todo es posible al volver la esquina" y un día será nuestro último día. Vivimos felices en la ignorancia, y mejor que sea así porque no me imagino un mundo en el que tuviésemos fecha de caducidad impresa en nuestra coronilla. Por eso, no te preocupes por los pequeños problemas, vive la vida, haz que tu gente querida sea consciente de lo que la quieres. El dalai-lama (creo) dijo: "No tiene sentido preocuparse de los problemas que tienen solución, pero tampoco hay que preocuparse de los que no tienen solución".
  8. Siempre habrá otro que tiene más que tú. Hablando de dinero, amigos, éxitos, inteligencia, amores, siempre hay al menos un campo en el que otro destacará por encima de ti. Pero eso no implica la felicidad. Seguramente serías más feliz en el proceso de hacer una fortuna que cuando ya llegues al tope donde no puedas conseguir más. Céntrate en el proceso para conseguir algo, no en el fin último. Es más, diría que céntrate en el objetivo y no en lo que ese objetivo pueda reportarte.
En estos momentos en los que uno se pone pensativo, la verdadera moraleja es que hay que vivir la vida ya, aceptar las cosas tal y como son y esta aceptación te llevará a la felicidad, deja de resistirte.

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1 Comments:

At viernes, marzo 13, 2009 5:52:00 AM, Blogger José Miguel said...

Me gusta, y me gusta que lo hayas plasmado aquí. Y aunque poco más puedo decir, te confieso que ando en la fase de intento de aceptación de la idea central de tu texto, y sí, vengo de la fiesta de mi facultad (por si te fijas en la hora del comentario). Saludos ;)

 

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